
La ganadería intensiva es aquella en la que los animales se encuentran estabulados, con temperaturas adecuadas, alimentación y cuidados sanitarios necesarios para que la producción de animales sea sana y más rápida como, por ejemplo, la avicultura. Este tipo de ganadería necesita grandes inversiones en instalaciones, tecnología, mano de obra.
La ganadería intensiva tiene una mayor eficiencia, pues a igual inversión respecto a la extensiva, obtiene una mayor producción con un mejor tiempo. Además, tiene mayor flexibilidad ya que se adapta a la demanda del mercado de forma rápida y fácil. Otra característica a destacar de la ganadería intensiva es la homogeneidad en la producción ya que tiene como resultado la igualdad de productos entre diferentes explotaciones ganaderas.